viernes, 15 de octubre de 2010

EL OSO QUE AMABA LOS LIBROS



En su paseo diario por el bosque, un joven oso encuentra un trozo de papel escrito junto a un seto. Aunque no puede leerlo, causa en él tal magnetismo y curiosidad que lo guarda como un tesoro. Algunos años más tarde durante el verano, dando un paseo, observa a una joven con la mirada puesta en un libro. Este espectáculo, que relaciona con el papel que todavía conserva, le empujará a acudir todos los días a oír su mágica voz, aun sin comprender nada, y a escuchar las historias que la joven lee todas los días sentada junto a su cabaña.
Adebayor, como se llamaba el oso, estaba tan maravillado con los libros, con sus imágenes, colores, texturas, que cada vez que los miraba lo hacían soñar, su principal pasión eran los cuentos, estos estaban por encima de cualquier otro.
Un día mientras dormía soñó que estaba dentro de uno, navegando en una canóa por el río que atravesaba dos hojas en diagonal. Al pasar a la siguiente páginasintió vertigo, pues desembocó en un abismo; sin embargo, no despertó, pues él sabía que era el protagonista del cuento y se imaginó que aterrizaba en un paracaídas que salía de su embarcacíón, su descenso lo hizo en el patio de una escuela.
Allí estaba la joven

No hay comentarios:

Publicar un comentario