
Había una vez un grupo de osos que vivían en la profundad del valle del Magdalena, en una gran cueva vivía un oso, el mayor de todos y a quien le encantaban los libros. En este mismo valle, en una pequeña aldea habitaban los indígenas Poimas, cultivadores y amantes de la naturaleza, que adoraban a los osos por su gran poder de fuerza física y habilidad, a demás creían que cuando los osos estaban felices el dios de la lluvia también lo estaría y los bendeciría con agua para sus cultivos.
Al oso mayor le gustaba que los niños de la aldea lo visitaran y le leyeran cuentos y leyendas, y a los niños también les gustaba mucho visitarlo. Una tarde se encontró con una joven que estaba perdida en el valle, el oso la vio y le preguntó: ¿qué haces aquí, por qué no estas en la aldea con tus padres y los demás niños? Y ella le respondió: - me perdí cuando jugábamos a las escondidas, no encuentro el camino de regreso a la aldea y estoy muy triste porque quiero ver a mis padres, los extraño mucho. Y de inmediato el oso la llevó de regreso a la aldea, donde iba a estar segura con su familia.
Un día una bruja malvada se les apareció a los niños de la aldea, y los convenció para que no volvieran a ver al oso, ni le leyeran más cuentos; ya que ha ella no le gustaban los osos y estaba celosa de la atención que los niños le prestaban a los osos, especialmente al mayor. Amenazó a los niños con hacerles un maleficio a su amigo oso si ellos no lo dejaban de ver, y le pidió a los niños que no le volvieran a leer cuentos ni leyendas; los niños al ver esto no volvieron a ver a su amigo oso pues ellos no querían que la malvada bruja le fuera a ser daño a su amigo oso.
El oso al ver que los niños no volvían a visitarlo se sintió con mucha nostalgia y se internó en su cueva. De inmediato llegó la pobreza, los cultivos se acabaron por falta de lluvia y la aldea atravesaba una crisis por falta de alimentos, el cacique al ver esta terrible situación, ordenó hacer un rito de alabanza al dios de la lluvia en el alto de la montaña, con danzas de niñas bailarinas alrededor del fuego, pero esto no funcionó, pues el dios de la lluvia seguía molesto.
El oso al darse cuenta de que las tierras estaban áridas y secas, se dio cuenta de lo que sucedía y decidió ir a la aldea para tratar de ayudar a los indígenas; al llegar el cacique lo recibió amablemente y le pidió que volviera a ser feliz para que el dios de la lluvia les devolviera el agua para sus cultivos, pero el oso a esta petición respondió: - yo solo puedo ser feliz si los niños me vuelven a visitar con sus libros, solo así me pueden alegrar; en aquel momento apareció la joven que el oso había ayudado a regresar a la aldea y le contó a todos lo que la bruja les había dicho a los niños días antes, entonces el cacique decidió hablar con los dioses y pedirle por medio de su rito de pureza que la bruja malvada se fuera del valle, y así fue la bruja no volvió a aparecerse en la aldea, los niños pudieron visitar de nuevo al oso y leerle los libros que tanto le gustaban, este volvió a ser feliz y la lluvia regresó, con ella los cultivos de la aldea prosperaron, según cuentan los pobladores del valle del Magdalena.
NORMA PATRICIA SUACHE REYES
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