Quizas las competencias en las que más se debe hacer énfasis con los estudiantes en la fase preparatoria de la vida, es decir, la escuela y la secundaria, son las de argumentar, interpretar y proponer, aspectos que se evidencian en los resultados de las pruebas de estado al finalizar esta etapa y nos preparamos para la vida adulta y el paso significativo por la universidad. Es ahí donde juega un rol importante el maestro, pues somos nosotros los que hacemos enamorar a los estudiantes de la lectura y la escritura, pero ¿Cuál es el papel que jugamos cuando compartimos una lectura con alguien o cuando fomentamos la escritura?
Como docente además de enseñar a nuestros niños la representación de los signos linguísticos, la fonética, sintaxis, gramática, semántica, en nuestro caso de la lengua castellana, debemos mostrarles que existen distintos tipos de textos para que así ellos se puedan identificar con ellos y tomen decisiones del tipo de lectura que les gusta y nosotros asumimir el papel de guía y facilitador, con ello el estudiante jamás se apartará de los textos y apreciará con sentido de pertenencia su lengua materna.
¿De qué manera incidimos en la aproximación o alejamiento a la cultura escrita?
En nuestro contexto es un poco complicado decir que podemos incidir en un 100% en nuestra niñez en la proximación o el alejamiento a la cultura escrita, pues tenemos a la mano un gran número de actividades y secuencias didácticas que pueden mejorar los hábitos de escritura desde temprana edad, pero es el sistema educativo de nuestro país el que tenemos que revisar primero, pues es casi que decepcionante la labor docente cuando en una ambiente escolar se encuentra con 40 ó 50 estudiantes, a eso hay que sumarle que los mismo decretos de evaluación y promoción de los últimos años han hecho que los estudiantes pierdan el interés.
En el caso particular de la experiencia como estudiante y luego como maestro puedo decir que mi aproximación no sólo a la escritura sino también a la lectura comienza en una etapa casi que tardía gracias a mi docente de lengua castellana, aunque aclaro que ya esa información, ese gusto por las letras viene desde muy chico, sin embargo el paso por la primeria para mí no fue muy significativo y fue hasta la secundaria que encontré ese acercamiento a la literatura y la escritura, pero ¿De qué manera? a través de la puesta en marcha de ejercicios pedagógicos como roles de situaciones reales, por ejemplo: el trabajar los contenidos con proyectos como realizar el periódico de la institución, la emisora escolar, el vídeo institucional, las obras de teatro, la realización de lecturas inferenciales, pero ante todo la libertad de leer y escribir lo que yo quisiera, sin alejarme de los temas propuestos por el docente.
Quizas los recuerdo de mi historial lectoral son muy pocos, pero si hay algo que recuerdo y que quizás me ha marcado como estudiante y profesional es el proceso de la escritura, aunque cuento con los conocimientos básicos reglamentarios de nuestra hermosa y amada lengua castellana, la falta de interés de mis docentes de la época, por allá hacia 1985, ha traido consecuencias en la forma de coger un lápiz o un lapicero, en la caligrafía que yo desarrollo, por ende puede ser perjudicial para mi desarrollo como docente de la primera infancia, pues de alguna u otra manera ellos reproduciran las letras y demás símbolos gráficos por imitación de lo que yo pueda escribirles en un pizarrón ¡Ojalá! copien lo mejor de mí.
CARLOS ANDRÉS TRUJILLO LOZADA






ias para el ejercicio de la producción y la puesta en marcha de las competencias textuales, pragmáticas y linguísticas. Todos tenemos un recuerdo simpático que genera un desencadenamiento de producción de texto, puesto que puede ser fuente de inspiración para el lector como el escritor.